jueves, 28 de mayo de 2026

Lentejas

En mi perfil en RR SS y también en Blogger al describir el blog escribo: «Blog sobre Literatura, Cine y Música que me gusta». Mis dos primeras atracciones (el cine y la literatura) tienen sobrada muestra en todas las Redes, incluido naturalmente Blogger. Pero la afición musical a cualquiera que haya tenido la curiosidad de seguir El blog de Juan Carlos durante un tiempo se le hará más difícil de considerar. Sí, así es, y soy muy consciente de ello. Diré en mi defensa que la descripción inicial la hice hace ya mucho tiempo y que los años transcurridos dejaron mi gusto por la música recluído en mi interior más personal.

Es por lo antes considerado que he decidido dedicar esta entrada a este tercer pie tan poco tratado por mí. Diré para empezar que en el arte de Euterpe (musa griega de la música) soy de amplio espectro. Quiero decir que me agrada desde el rock de los ochenta y noventa hasta los clásicos, especialmente los románticos. Lógicamente, dados los años que llevo por estos lares de la vida he asistido a más de un concierto popular, esos que agrupan a miríadas de personas, en su mayoría jóvenes, en estadios o amplios espacios. Son reuniones para ver en directo a grupos o intérpretes que gustan aunque habitualmente haya que conformarse con seguir las evoluciones de los mismos por el escenario a través de pantallas enormes cual si de transmisiones televisivas gigantes se tratase. De los conciertos de música moderna a los que he asistido los que más me han agradado han estado protagonizados por los Rolling Stones, uno y por Santana, otro. Haciendo un buen ejercicio memorístico y trasladándome muchos años atrás a mi primera juventud diré que disfruté muchísimo en mi Salamanca natal viendo en directo (no se estilaban por entonces esos montajes audiovisuales tan hiperbólicos) a los Pekenikes, los Bravos y hasta a unos recién estrenados Juan y Junior.

Según ha ido transcurriendo la vida y cayendo las hojas del calendario la música popular dio paso a mi afición por el jazz. De los artistas de jazz me encantan grandes clásicos como Stan Getz, Sonny Rollins (fallecido hace sólo tres días), Louis Armstrong, Ella Fitzgerald, Billie Hoolyday, B.B. King, Duke Ellington, Charlie Parker... y muchos otros más. La lista sería interminable. De todos los no citados destacaría a Glenn Miller en gran medida por haberlo recibido en herencia paterna. De entre los españoles no puedo olvidar a Pedro Iturralde, a Jorge Pardo, a Tete Monteliu... y otros cuyo nombre he olvidado aunque no la emoción de haberlos oído en disco y a alguno (no muchos, la verdad sea dicha) en directo. De actuaciones que recuerde estarían algunas de las realizadas en el Festival de Galapajazz que este año va ya por la edición número XXV, especialmente recuerdo con mucho cariño una del pianista Chick Corea; y no en Galapagar sino en Salamanca escuché con sumo gusto a la pareja de pianistas cubanos Bebo Valdés y su hijo Chucho Valdés. Y muchos, muchos más cuyos nombres se me han escapado por la gatera del olvido cada vez más grande.

Y por último la denominada música clásica. Quizás sea ésta la que desde hace años más escucho. Del amplio abanico de épocas y compositores mi gusto musical se decanta especialmente por los románticos (Chaikovski, Debussy, Brahms, Chopin, Dvorack, Liszt, Smetana... ), sin dejar de lado a los grandes compositores del clasicismo (Mozart, Haydn, Gluck, Beethoven...). Y sin olvidarme, claro es, de maestros del barroco como el genial Juan Sebastian Bach. Cuando puedo asisto a conciertos. Últimamente he disfrutado muchísimo en dos de ellos, los cuales son los que me han movido a escribir esta entrada. Han sido La pasión segun san Mateo de Juan Sebastian Bach y la Sinfonía núm. 5 en Mi menor de Piotr Ilich Chaikovski.

Ambos conciertos me gustaron, pero sin lugar a dudas esta vez, como tantas otras por otra parte, el gato al agua se lo llevó Bach. ¡Qué maravilla de concierto coral el que en vísperas de la Semana Santa pasada ofreció la Orquesta y Coro de RTVE en su sede del Teatro Monumental de Madrid! Dirigió Christoph König. Los personajes de la Pasión de Cristo revivieron en las voces de los solistas Jone Martínez (soprano), Lucía Caihuela (mezzosoprano), Juan Sancho (tenor), Ferrán Albrich (barítono), Esteban Jesús Serrano (barítono), Julieta Navarro (mezzosoprano), Lore Agustí (soprano) y Miguel Ángel Ariza (tenor). A este magnífico plantel se sumó el Coro de Niños de la Comunidad de Madrid, dirigido por Ana Fernández Vega.

La Sinfonía número 5 de Chaikovski es fantástica en su monumentalidad y claro que me gustó, pero no aguanta la comparación con la barbaridad artística que supone La Pasión según san Mateo y sus casi tres horas de duración. De la obra de Chaikovski todos los movimientos, cada uno de los cuatro que la componen, se justifica por sí mismo. Pero a mí el que más me agradó fue el 3º, el Valse. Allegro moderato. ¡Una preciosidad! Y es que la OCNE (Orquesta y Coro Nacionales de España) dirigida en la actualidad por el tinerfecño Pablo González hace música como los auténticos dioses.

Como precuela a la Sinfonia de Chaikovski el Concierto celebrado en el Aufitorio Nacional se completó con dos antecedentes a la música del compositor sanpeterburgués: Dos Salmos, el 24 y el 129 por la compositora francesa Lili Boulanger y la obra La doncella elegida de Claude Debussy quien no se sabe si conocía la obra de la Boulanger fallecida con sólo 24 años. Pero lo que sí puedo atestiguar como oyente de este concierto es que hay grandes similitudes o inferencias entre ambas obras. E incluso, me atrevería a decir que la monumentalidad sonora que existe en muchas partes de la sinfonía de Chaikovski también se asemeja mucho a lo escuchado en los Salmos de Lili Boulanger.


















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